Si pudiera vivir nuevamente mi vida…

El balance entre vivir y sobrevivir casi siempre se rompe, nos volvemos funcionales y “eficientes” –palabra que cada día entiendo más y empiezo a odiarla–. ¿Dónde quedó la impulso por crear cosas nuevas? ¿Quién todavía mantiene la creatividad y la pasión con la que emprendió algún proyecto?

Hace unos días me disponía a salir de la oficina cuando empecé a dudar si llevarme mi paraguas o no, dado que no veía suficientes nubes como para que lloviera. Calculé las probabilidades a ojómetro, pero finalmente me decidí llevarlo por si llovía. @Chicotlan al no verme muy convencido de cargar con un objeto más en la mochila, me detuvo y pidió unos segundos de mi atención.

– Voy a leer un poema, escúchalo y después te vas.

Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido, de hecho
tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.

Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría
más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería
más helados y menos habas, tendría más problemas
reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente
cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener
solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos;
no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro,
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres
y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.

Instantes, poema de Jorge Luis Borges

Al terminar de leerlo, saqué el paraguas de mi mochila al instante. Por lo visto mientras más productivos y metódicos nos volvemos, más nos perdemos a nosotros mismos en cierto forma. Tampoco se trata de dejar el trabajo, abandonar el capitalismo y entrar en un estado hippie conectado con la naturaleza, no.

Sólo parece que ya no podemos disfrutar de una rica caminada bajo la lluvia (que tanto me gustan), y eso a mi parecer sí rompe la balanza; nos hace sobrevivir más para vivir menos. Y vivir menos roba mi pasión que uso para crear cosas y para trabajar –no más, sino mejor–.


September 1, 2011
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Un comentario

  1. February 3, 2013 — 4:34 pm
    Hannah WifKinson

    Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prol


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