Quizás fue un golpe de aire, un dedo sucio, la nube permanente de cigarro en la oficina o un castigo de dios, no estoy seguro por qué, pero tengo conjuntivitis. Nunca antes había tenido este tipo de infección, tampoco es la gran cosa, solo es molesta.
El caso es que fui con el oftalmólogo para que me me diera algo y en lo que el médico hacia sus observaciones dentro de mis ojos, yo me aburría. Empecé a ver sus paredes, que las tiene tapizadas de imágenes descriptivas del ojo humano y como funciona. Fue ahí donde recordé esa “eterna batalla” entre los cristianos más ortodoxos y la ciencia.
Cuando uno de estos hombrecitos radicales sale con que el ojo humano no pudo haber evolucionado dada su complejidad actual, ningún argumento sobre la teoría pura de la evolución les convence. Y es que imaginar la evolución del ojo no es tan fácil, o eso es lo que creía. Enfrente de mi tenía a un experto en ojos y no iba a perder la oportunidad de preguntarle su opinión.
Lo importante fue el inicio: El primer ojo, no era un “medio ojo”, sino un sensor de luz. Con el tiempo, los organismos fueron desarrollando más y más sensores de luz. La cámara ocular se empezó a formar para percibirla mejor y además empezaban a recibir en diferentes frecuencias. Poco a poco, el ojo humano va tomando forma y un sistema que parece complejo, esta compuesto por muchas partes simples (como la mayoría de los sistemas).
Más sobre la evolución del ojo.
Fue una plática interesante, además parece que el señor se aburre mucho con los demás pacientes, por que se veía emocionado hablando sobre temas de su carrera, aunque la evolución no es precisamente su especialidad y claro, diciendo una que otra blasfemia para complementar.